lunes, 1 de octubre de 2012

Maravillas de la LOMCE (2): Autonomía de los centros = Centros teledirigidos

En la tercera parte del largo preámbulo del anteproyecto LOMCE, Wert decreta siete medidas para reducir el abandono temprano, mejorar los resultados internacionales (PISA), aumentar las tasas comparativas de alumnos excelentes (y es de suponer que también de alumnas aunque no lo especifica), y de titulados ( ¿y tituladas?) en ESO y, atención: mejorar la empleabilidad de los estudiantes. Queda claro desde el principio que para Wert y sus acólitos la educación consiste en convertir a los estudiantes en mano de obra. Las leyes que promueven la ciudadanía en lugar de la empleabilidad son caras y peligrosas.

La tercera de dichas medidas habla de la autonomía de los centros, su especialización, y la rendición de cuentas, como motores del fomento de la empleabilidad. Los centros deben tener capacidad de mejorar su oferta educativa, dice Wert,  y decidir sobre los recursos (humanos y materiales) necesarios para dicha mejora. Una vez puesta la educación a los pies del mercado, y lanzado a la comunidad educativa por el terraplén de la oferta y la demanda, Wert otorga poderes especiales al director, que a cambio deberá rendir cuentas a la administración que lo eligió, en términos de resultados obtenidos (pruebas externas). Este director, por tanto, no puede ser elegido por la comunidad educativa a través del consejo escolar, pues la delicadeza de su trabajo exige hilo directo con la administración, y la organización colegiada y democrática del consejo escolar no hace más que entorpecer el liderazgo necesario para dirigir el centro. El director, elegido por la administración, será un verdadero jefe de personal que podrá seleccionar a los profesores del centro, tanto funcionarios como interinos. En paralelo, el consejo escolar es desprovisto de su capacidad de decisión, convirtiéndose en un órgano meramente consultivo.

Bajo el eufemismo de la autonomía se esconde, por tanto, el control de los centros por parte de la administración, a través de un director-jefe de personal nombrado a tal efecto, previa neutralización del consejo escolar. De nuevo una vieja idea del mundo anglosajón, "control-mode" lo llaman, y sus nefastas consecuencias son bien conocidas. En el otro extremo encontramos el "collaboration-mode", trabajo en equipo, liderazgo por influencia, autoorganización democrática de los centros...en resumen: lo que hacen paises como Finlandia y Canadá, los únicos paises occidentales que ocupan puestos entre los diez primeros tanto en matemáticas como en lectura y en ciencias.

Continuará...

Apah

No hay comentarios:

Publicar un comentario